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El mosquitero musical, el pequeño gran migrador

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El mosquitero musical, el pequeño gran migrador

Es un migrador de largo recorrido, con áreas de invernada en el África subsahariana, llegando incluso hasta Sudáfrica, y además una de las aves más abundantes en el centro y norte de Europa; en algún país nórdico incluso la más abundante de todas.

El mosquitero musical (Phylloscopus trochilus), migrante de largo recorrido, nos visita dos veces al año, en ambos pasos migratorios -prenupcial y postnupcial-, en números que en ocasiones pueden resultar llamativos. Con apenas 12 cm de longitud y 9 grs. de peso, es capaz de recorrer enormes distancias en sus viajes migratorios.

De vuelta a casa.

Ahora regresan de sus zonas de invernada, siendo abril el mes central de paso, que se prolonga hasta bien entrado mayo. No se reproduce en España -al menos en la actualidad-, tampoco inverna en ella, y sin embargo, resulta común durante seis meses o más. En esto la situación geográfica de nuestro país, puente entre Europa y África es un factor clave. Y que decir de nuestra provincia, situada tan cerca del estrecho de Gibraltar.

Las dos subespecies presentes en Europa pueden observarse en Málaga: trochilus y acredula, ésta última de procedencia escandinava.

El eterno dilema:es o no es un musical.

A menudo no resulta fácil de identificar por su gran parecido al mosquitero común o al ibérico -más con éste último-, pero hay sutiles diferencias, no siempre apreciables en un ave que se mueve en medios arbolados y arbustivos, pero que con un poco de paciencia se consiguen detectar.

Pico y patas de coloración más pálida, proyección de primarias más larga, listas faciales más marcadas y una pronunciada lista superciliar amarillenta; partes inferiores más amarillentas y un tono más verdoso en el dorso, junto a un aspecto algo más estilizado y un tamaño algo mayor que en el común o el ibérico, son los rasgos físicos que pueden ayudar a su correcta identificación.

Pero sin duda es su canto el que marca la diferencia. Este es muy distintivo y no deja lugar a dudas. Consiste en una estrofa suave y descendente muy característica, que el ave ejecuta repetidamente. Eso si tenemos la suerte de que le de por ejecutarlo, cosa más probable en este paso prenupcial, cuando estos pequeños pájaros llegan a Europa a reproducirse. El reclamo aunque algo distinto al de sus parientes cercanos, es un silbido disilábico ascendente, que hay que aprender a diferenciar del de resto de mosquiteros, que resultan ciertamente parecidos. Con estas aves tan semejantes, los detalles sutiles son esenciales para su correcta identificación. Tarea que no es fácil, pero que con el tiempo se aprende a distinguir.

Cualquier lugar es bueno, si pueden descansar y alimentarse


Como otros paseriformes migran fundamentalmente de noche. Durante el día se dedican a descansar y a  alimentarse, a veces compulsivamente, pues necesitan recuperar fuerzas para proseguir su viaje, todavía de miles de kilómetros hasta su destino. Como el resto de los mosquiteros, buscan pequeños insectos y arácnidos entre el denso follaje de árboles y arbustos.

En ambos pasos los podemos encontrar en una gran variedad de ambientes, incluido el urbano, donde pueden resultar frecuentes en parques, jardines e incluso en el arbolado urbano. Normalmente prefieren zonas arboladas, pero no resultan infrecuentes en otros entornos. Allí donde encuentren alimento estos incansables viajeros pueden dejarse ver. Desde entornos dunares, hasta cerrados bosques, pueden ser su lugar de reposo y alimentación. No tienen tiempo que perder, y recuperar la grasa perdida durante el vuelo migratorio  es fundamental para proseguir hacia su destino final.

Autor de texto y fotos: Juan Caracuel Jiménez (miembro de SEO-Málaga).