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Proyecto Aerial: ciencia ciudadana conservando nuestros vecinos alados

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Proyecto Aerial: ciencia ciudadana conservando nuestros vecinos alados

Los aviones, golondrinas y vencejos son extraordinarios controladores de plagas que afectan al hombre

Superpoblación estacional

Durante la primavera y el verano las ciudades y pueblos aumentan sus residentes en número considerable. De esto en la provincia de Málaga sabemos bastante, con los grandes valores turísticos de playa y naturaleza que atraen a miles de visitantes cada año.

Pero en este caso los residentes estacionales a los que nos referimos no vuelan en aviones a motor, vuelan por sí solos, con alas emplumadas, y vienen desde África. Es de las golondrinas, aviones y vencejos de los que hablamos en esta ocasión. Estas aves forman parte intrínseca del paisaje urbano mientras se reproducen y nos acompañan durante más de la mitad del año en tanto nosotros mantenemos el frenesí cotidiano prestándoles poca o ninguna atención.

Las oscuras golondrinas

Las golondrinas y los aviones, por su parte, son parientes cercanos, de la misma familia (los hirundínidos). Salvo el avión zapador, que en la provincia lo tenemos casi exclusivamente durante los pasos migratorios y que excava sus nidos en paredes arenosas o arcillosas, el resto de las especies que nos visitan construyen sus nidos en forma de taza con bolitas de barro que recogen con sus picos. Las variaciones en la forma y localización de los nidos es representativa de cada especie. Así, la oscura golondrina común, con su garganta roja, no cuelga los nidos de los balcones, sino que los construye sobre un soporte en una pared cubierta, pero sin pegarlos al techo que los cubra. El avión común, también oscuro pero con la base de la cola (el obispillo) blanco, sí que cuelga sus nidos de los balcones, y es posiblemente a esta especie a quién se refería Bécquer en su archifamosa rima 53, ya que pegan la parte superior de la taza a la cobertura. Las golondrinas dáuricas, con su mezcla de colores oscuros y anaranjados claros, también lo hacen, pero su nido es distinguible por el túnel que les sirve de entrada. El avión roquero, de tonos generales marrones, tiene un nido muy parecido al de la golondrina común pero, al contrario que esta, no suele incluir material vegetal al barro que lo compone.

Lunas voladoras

Por su parte, los vencejos son parientes más cercanos de los colibríes que de las golondrinas, pero son de tamaño más bien mediano, tienen unas potentes alas en forma de hoz y un cuerpo tubular aerodinámico que les permiten ser verdaderos maestros del vuelo. En nuestra provincia vuelan principalmente el vencejo común y el pálido, ambos de color uniformemente oscuro con garganta pálida, y el real, oscuro por arriba pero con garganta y vientre pálidos. Estas especies aprovechan huecos y grietas para nidificar, por lo que las edificaciones humanas, con sus aleros, sus huecos bajo tejas, sus juntas de dilatación… les proporcionan múltiples oportunidades para hacer sus nidos.

Beneficiosas para el ser humano

Tanto los unos como los otros son unos hábiles cazadores de insectos en vuelo, desde polillas hasta moscas y mosquitos. Por esto, son unos extraordinarios controladores de plagas que afectan al hombre, directa o indirectamente atacando a cultivos u otros bienes. Sin embargo, en los últimos tiempos sus poblaciones, especialmente las de la golondrina común y el vencejo común, han venido sufriendo hostilidades de nuestra parte, desde el uso excesivo de insecticidas en el campo y zonas naturales hasta la destrucción directa de sus nidos en casas y edificios, lo que, dicho sea de paso, es ilegal sin una autorización por parte de la autoridad competente.

Ciencia ciudadana para la conservación de estas aves

Para conocer el estado de sus poblaciones en la provincia de Málaga, el año pasado la asociación Grupo Sylvaticus comenzó el proyecto Aerial (“aéreo” en inglés, en referencia a que estas especies son insectívoros que cazan en el aire). Este proyecto se basa en el recuento de nidos y colonias de las especies mencionadas, es decir, del número de nidos existentes y de cuántos de ellos están activos, especialmente centrados en el ámbito urbano y periurbano. Para ello, la asociación ha recurrido a la ciencia ciudadana, con 40 participantes inscritos durante la pasada campaña 2023. Durante esta, que abarcó desde el mes de mayo hasta agosto, se completaron 296 censos. En ellos se ha comunicado la presencia de 2.832 nidos solo de avión común, de los cuales 1.463 estaban activos. En total hay datos de 28 municipios de la provincia, siendo Málaga capital el que cuenta con un mayor número de nidos, y Valle de Abdalajís el que tiene la colonia más grande registrada hasta ahora por el proyecto. De las demás especies cabe destacar que se censaron 2.740 individuos de vencejo pálido.

Este año 2024, Grupo Sylvaticus lanza una nueva campaña del proyecto Aerial. Si quieres participar y recibir información sobre las actividades que lleva a cabo la asociación Grupo Sylvaticus puedes escribir al correo gruposylvaticus@gmail.com

Autoría: Grupo Sylvaticus