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La Grulla común, un visitante invernal en el Norte de la provincia

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La Grulla común, un visitante invernal en el Norte de la provincia

Un animal legendario y mítico

Un animal legendario y mítico

Ver y escuchar un bando numeroso de estas aves magnificas, que puedan alcanzar 1,30 metros de altura y una envergadura casi de 2,5 metros, nos traslada a lugares remotos y entornos salvajes tanto como la imagen de un lobo aullando. Las grullas han tenido desde tiempos remotos un simbolismo muy marcado en diferentes culturas ancestrales. Se podrían destacar entre las cualidades que se le atribuían: fidelidad, longevidad, buena fortuna, felicidad, sabiduría…

En la China imperial, cuando los símbolos e imágenes en las ropas de una persona designaban su rango y estado, la grulla representaba sabiduría e inmortalidad. Consideraban que la grulla eraun ave celestial. Se creía que sus poderosas alas podían transportar almas al cielo además de elevar a las personas a reinos de mayor iluminación.

En Japón, la grulla se considera una criatura mística y sagrada. Según una antigua leyenda japonesa, una persona que pliega 1.000 grullas de origami (Tsuru) tendrá su deseo otorgado por una grulla. Otras versiones de la leyenda afirman que la creación de 1.000 grullas de origami traerá la recuperación de una enfermedad o una larga vida.

La idea de la migración de las aves ha existido durante mucho tiempo pero, sin ninguna evidencia, ya en la mitología griega surgieron varias ideas sobre adónde iban realmente las aves. Ya en la Ilíada de Homero se pensaba que las grullas comunes estaban anualmente en guerra con los pigmeos en los confines de la tierra. Es frecuente ver a pigmeos representados luchando contra las grullas con palos y lanzas.

Una especie migradora

Lo cierto es que estas aves realizan desplazamientos anuales de varios miles de kilómetros, que se han podido constatar mediante el marcaje y el seguimiento de las aves. Realizando al año dos viajes: al sur, a las zonas donde pasaran el invierno, con el comienzo el otoño y hacia el norte, a sus lugares de cría, al inicio de la primavera. Un viaje con escalas en lugares tranquilos donde se concentran por decenas de miles cuando realizan sus paradas migratorias como Hornborga (Suecia), Rügen (Alemania), Hortobargy (Hungría), Lago de Der (Francia) o la  Laguna de Gallocanta (España).

Durante sus viajes la altitud media de crucero se sitúa entre los 50 y los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Esta altitud depende en gran medida de las condiciones de viento y visibilidad. Sobre los Pirineos, las grullas sobrevuelan altitudes de hasta 3.000 m sobre el nivel del mar. En la India, las grullas invernantes migran a través de cadenas montañosas de hasta 4.600 m sobre el nivel del mar.

La migración la inician las aves de territorios más septentrionales, donde aparecen antes los fenómenos meteorológicos adversos y los días se acortan rápidamente. Este fotoperiodo marca los primeros movimientos y estas aves más norteñas son las que más lejos van a volar y serán las que realizarán un mayor número de kilómetros. Sin embargo, las grullas centro-europeas suelen viajar una distancia menor e invernan en latitudes más próximas. Como lo demuestran, en el caso de Málaga, las lecturas de anillas en el entorno de la laguna de Fuente de Piedra que portaban aves procedentes la mayoría de Finlandia, Noruega, Estonia y Polonia.
La mayor parte de la población occidental de la grulla común inverna en el suroeste de Europa, en la península ibérica, Francia, Alemania y una pequeña fracción lo hace en el norte de África (Marruecos, Argelia, Túnez y Libia).

El Gruir de la Grulla

Así es como se llama el canto de la grulla común, unos trompeteos resonantes que se pueden oír a largas distancias. Constituye una forma de comunicarse en vuelo y mantener cohesionados a los grupos de aves cuando van en migración, cuando se trasladan a sus lugares de alimentación o cuando se reúnen en los lugares donde van a pasar la noche. Le sirve también para reafirmar el vínculo con la pareja, para defender su territorio de cría, o alertar de un peligro a sus congéneres.

La voz le cambia con la edad. Las aves juveniles emiten un pitido agudo muy diferente al de los adultos y por el que podemos percibir que en un bando hay algunas aves de esta edad. Su voz se va modificando a lo largo de su primer año de vida para conseguir en el segundo año parecerse al de los adultos.

Residencia de verano e invierno.

Durante la reproducción le gustan los humedales densos y las formaciones boscosas encharcadas, los pastizales encharcados, los bosquetes, los cenagales, las turberas o los marjales tranquilos y aislados que deben cumplir los requisitos de estar bien conservados y proporcionales cobertura para esconder sus nidos de los depredadores.

Durante la migración e invernada prefiere los ambientes esteparios o pseudo-esteparios los campos abiertos, los pastizales, las áreas de cultivos de cereales y las dehesas. Todos estos ambientes deben contar con la existencia de algún humedal próximo donde refugiarse y pasar la noche.

Su organización social varía según la época del año. En la época de cría las grullas son muy territoriales y viven en parejas que suelen ser de por vida. En el resto del año las grullas son gregarias y se reúnen en grandes grupos. Desde jóvenes deben aprender para mantener la cohesión del grupo. Los adultos y sus pollos tienen una estrecha relación durante mucho tiempo. Durante su primera migración, los juveniles vuelan junto con sus padres en grupos familiares. El vínculo familiar comenzará a romperse en las áreas de invernada o durante la migración prenupcial. En primavera, a veces los juveniles también regresan de las áreas de invernada junto con sus padres y el vínculo familiar terminará cuando los adultos comienzan su nueva temporada de reproducción.

Cuando podemos verlas

Las primeras llegadas de grullas a la península suelen registrarse en la segunda quincena de septiembre o principios de octubre. En Málaga no suelen observarse grullas hasta finales de la primera quincena de octubre. Aunque hay algunas aves que pasan el verano en la península ibérica la mayoría se marchan hacia sus lugares de reproducción en el norte desde la tercera semana de febrero a mediados de marzo, pero ya a principios de febrero se registran movimientos de aves que se van agrupando para iniciar la migración prenupcial. Las aves no reproductoras suelen demorarse en su partida hacia los lugares de nacimiento  hasta finales de marzo o principios de abril.

Autor: Javier Fregenal Díaz